sábado, 16 de febrero de 2013

DÍA DE SAN VALENTÍN



Cosa poco frecuente, muy escasa de veras, la Amistad, al punto que pronto, muy pronto, la Real Academia Española y todos los organismos similares de la lengua universal, suprimirán ese término en sus respectivos diccionarios. Pero que le vamos hacer, no podemos forzar las circunstancias, como tampoco arrinconarnos a llorar afligidos por aquella desdicha. No exageremos, no llega a constituir crimen de lesa humanidad y basta. Sin embargo, insisto con necedad congénita, la amistad fue una virtud, hoy en catastrófico descenso.

 Pero que tiene que ver, se preguntaran graves y absortos con el recientemente celebrado día de ‘San Valentín” o “Día del amor y la amistad” en otras latitudes. Pues mucho, muchísimo yo diría. Ayer y hoy, precisamente hoy, cuando los
medios de información ubican en primera plana importantes acontecimientos: la renuncia del papa a su pontificado, la multitudinarias marchas de los inmigrantes en contra de las oprobiosas y malévolas intenciones de la ultraderecha racista del partido republicano con sus lideres a la cabeza, el suicido de una pareja de ancianos y un joven, todos españoles ante el irremediable desalojo, producto de la crisis económica que azota a Europa, la muerte de niños indefensos, adolescentes, adultos, asesinados por desquiciados que tienen la facilidad de portar armas, la muerte de un policía afroestaunidense asesino y asesinado  por denunciar a la élite policial de corrupción, el famoso atleta sudafricano asesino de la mujer que le juro "Amor Eterno", y tantos acontecimientos desafortunados ad portas de ese “Día del Amigo”.


Ante tanta violencia solo quiero recordar la muerte de Rocío Durcal, la cantante española fama y estandarte de la unidad intercontinental, de la identificación cultural de los pueblos a través de la música. De esa voz que nos hizo y nos hará a todos hermanos y amigos del alma, con ese repique de “Amor Eterno”, nos perenniza en larguras de sentimiento. También, enfatizar la huelga, las marchas de los trabajadores en el mundo protestando por tanta desigualdad. Asimismo, relevar el despertar del gigante latino, apaleado, vapuleado, humillado, golpeado, menospreciado, y casi olvidado del convivir sociológico del país más desarrollado, pidiéndole a gritos la consolidación de la "Reforma Migratoria". Ese menudo puñado de corazones que palpitan al unísono en un solo latido fraternal y humano. Esa Reforma de la equidad que resaltaran más, que la presencia utilitaria del inmigrante.
                                                           Arturo Ruiz-Sánchez